MARISA,
UNA PROFESORA UN TANTO PARTICULAR
Érase una vez, en un país muy muy
lejano, vivían extrañas criaturas. En este país habitaba una especie muy rara
llamada Ser Tecnologizado. Dichos individuos poseían unas características
físicas muy parecidas a las nuestras pero con una gran diferencia que no podía
captar la mente humana. Estos seres tenían una mente privilegiada que les
permitía aceptar y adaptarse a cualquier cambio que hubiera y a utilizar este
cambio en una mejora para la sociedad. Estos seres no se quedaban estancados en
los pensamientos antiguos, eran versátiles siempre y cuando este cambio
produjera un avance, siempre y cuando fuera innovador.
En
el país de los seres tecnologizados podíamos encontrar lo mismo que en el mundo
en el que vivimos nosotros: casas, parques, coches, carreteras, rascacielos,
colegios, estaciones de tren, autobuses, centros comerciales…pero había uno de
ellos que no era tal y como los que conocemos nosotros, pero más adelante
sabréis de cual se trata.
Un maravilloso 8 de Septiembre de
un año no muy lejano…
IRENE:
Mamá, ¿hoy empezamos el cole verdad?
MAMÁ:
Sí hijo, ¿tienes ganas?
IRENE:
¡Sí mamá, muchas!
Así
empezaba el día en casa de la familia de Antonio. Como cada año Irene empezaba
el colegio el 8 de Septiembre con muchas ganas de ver a todos sus compañeros
del año anterior y a los nuevos que se incorporarían este nuevo curso. Irene
cursaba 3º de primaria y su mayor desea era poder llegar a convertirse algún
día en una maestra excepcional, como lo eran las suyas. Irene, al igual que
todos sus compañeros, llegaba el primer día entusiasmada por estrenar libros,
volver a ver a todos sus amigos, compartir el verano con todos ellos…pero sobre
todo por conocer a su profesora nueva con la que iban a pasar el resto del año.
Este año se había incorporado una profesora nueva y era ella quien les había
tocado como tutora, con quien iban a pasar el resto del curso. Cuando entraron
en clase se encontraron con Marisa, su nueva profesora. Marisa venía de otro
país donde se trabajaba de diferente manera a como lo hacían en el colegio de
Irene. Marisa comenzó a contarles de que país venía, qué tipo de materiales,
juegos…utilizaban allí e incluso les enseñó fotos de su antiguo cole (en papel
fotográfico) y en realidad era muy muy parecido al colegio en el que ahora
estaba. Una vez concluido el día, Irene se fue a casa y comenzó a contarle a su
madre lo que habían hecho. Irene estaba muy contenta con la nueva profesora que
les había tocado, parecía muy simpática y muy cariñosa.
Por
otro lado, Marisa llegó a su casa con una sensación muy extraña. Nada más
empezar el primer día de clase había notado que el colegio disponía de todo
tipo de dispositivos con los que no se quería trabajar en su antiguo colegio.
Disponían de clases específicas con ordenadores, pizarras digitales
interactivas en cada una de las clases, tablets, internet por supuesto,
utilizaban una cosa a la que llamaban el software libre que le habían explicado
pero todavía no entendía…en fin, una serie de materiales y artilugios de los
que siempre se hablaba en futuro muy venidero, con los que nunca hubiera soñado
trabajar. Los antiguos compañeros de Marisa parecían estar cómodos con los
materiales que utilizaban y no veían la necesidad de renovar todo eso y empezar
a utilizar equipos y recursos innovadores. Si los materiales de los que
disponían era útiles, -¿por qué cambiar?-, pensaban ellos.
Pues
bien, Marisa estaba muy contenta, pero asustada a la vez, de poder trabajar con
estos recursos en sus aulas, siendo tan desconocidos para ella. Todavía no
habían empezado a utilizarlos y ya se le ocurrían mil ideas para los que
emplearlos.
Llego
el martes 9 de septiembre y
comenzó el segundo día de Marisa en el cole.
-¡Hoy
ya por fin sabré como utilizar estos nuevos recursos!- pensó Marisa, pero lo
que no se imaginaria es que tendría que aprender unas cuantas cosas antes de
ponerse en marcha. Esa misma tarde trabajaría con su compañera Sara para
conocer el uso de todos estos materiales y así poder utilizarlos de la mejor
manera posible en clase, pero mientras tanto ella trabajó con lo que había
utilizado hasta ese momento, el material con el que ella estaba acostumbrada a tratar:
pizarras de tiza, libros de papel basados en fichas, bits de
repetición…realizando las actividades de esta manera veía que los niños no
sabían muy bien lo que tenían que hacer, por lo que el trabajo le resultó mucho
más duro. Por este motivo estaba impaciente por aprender a utilizar todos estos
recursos muy innovadores para ella.
Esa
misma tarde, Marisa y Sara se pusieron manos a la obra. Sara pensó que
resultaría difícil explicarle el uso de todas las tecnologías de las que
disponían en el centro, pero se llevó una grata sorpresa. Durante toda esa
tarde Marisa se comportó como si fuera la alumna y Sara era su profesora, la
“profesora de tecnología” podríamos decir. Estuvieron todo el tiempo probando
juegos, maneras de enseñar utilizando estas nuevísimas tecnologías para Marisa,
cómo no se deberían usar…este último punto preocupaba mucho a Sara ya que
Marisa podría caer en la tentación de utilizar de manera incorrecta los
materiales: no aprovechando todos los usos que puede tener la PDI, utilizándola
única y exclusivamente para apuntar, al igual que podría hacer con la pizarra
de tiza por ejemplo. Pero al final de la tarde Marisa se fue muy contenta a
casa sabiendo que al día siguiente podría utilizar todo lo que había aprendido
con los niños en clase.
-¡Qué
bien!, pensé que me iba a costar más tiempo y esfuerzo aprender a utilizar
estas herramientas, pero creo que seré capaz de manejarlas de manera correcta e
incluso de poder inventarme un uso un poco más fuera de lo común, más
innovador.
Marisa
tenía mucha iniciativa, tanto a la hora de aprender como a la hora de seguir
creciendo como profesional, pero se dio cuenta de que en su colegio antiguo
estaba obligada a no salirse de unos límites establecidos. La innovación y la
creatividad son la base de algo nuevo y que suponga algún avance, por lo que si
a ella no se le dejaba libertad para ello, siempre se quedarían anticuados
respecto a los demás colegios.
Miércoles 10 de Septiembre
Era
un día soleado y Marisa amaneció con muchas ganas de ir a clase. Cuando llegó
se encontró con los mismos niños de los dos días anteriores, la misma clase,
los mismos materiales…pero la que había cambiado había sido ella: tenía nuevos
conocimiento y estaba impaciente para trabajar con los niños y enseñarles su
dominio sobre aquellos recursos que tan extraños eran para ella.
Primero
comenzaron la asamblea utilizando la pizarra digital: ellos mismos, con la
ayuda de Marisa, crearon un cuento interactivo con el que repasarían todos los
días el tiempo, la estación del año en la que estamos, los días de la semana,
el mes y el número de día, quién esta y quién no en clase ese día…en fin, una
rutina a través de la interacción entre la PDI y os niños.
En
segundo lugar, utilizaron una mascota virtual que les habla y les hace
indicaciones sobre lo que tienen que hacer, sobre cómo lo tienen que hacer, si
lo están haciendo bien o no…que les sirva de una segunda guía con la que
contar, a parte de la profesora.
Y
por último, en tercer lugar, utilizaron un montón de juegos interactivos con
los que se divirtieron y aprendieron las normas de clase, la organización de
los materiales, el cuidado de los mismos, las rutinas que llevarían a lo largo
de ese curso…y lo que es más importante, se lo pasaron muy bien aprendiendo.
Al
acabar el día escolar Marisa se sintió muy bien consigo misma, había conseguido
el reto que se había propuesto, y lo que es más importante, había renunciado a
sus métodos de enseñanza tradicionales para llevar a cabo un aprendizaje basado
en la tecnología. Si bien cuando estaba en su antiguo colegio veía imposible
llegar a ser y llegar a enseñar de esta manera, ahora es una realidad tangible
para ella. Ha conseguido salir de la comodidad, de lo conocido, y abrirse las
puertas a un nuevo mundo, el mundo de la tecnología.
Marisa
agradeció mucho a su compañera Sara el esfuerzo que había hecho para sumergirla
en el mundo de la tecnología, uno de los principales soportes de la educación
en este nuevo colegio. Sin esta ayudad Marisa no hubiera sido capaz de
integrarse en el colegio, por lo que la cooperación y la ayuda entre los
profesores es muy importante para una buena armonía en el aula y fuera del aula
(en los pasillos, salas de profesores, despachos…)
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"Estos seres tenían una mente privilegiada que les permitía aceptar y adaptarse a cualquier cambio que hubiera y a utilizar este cambio en una mejora para la sociedad"
ResponderEliminarMe quedo con esa frase. Me parece una muy buena forma de comenzar llamando la atención sobre un aspecto fundamental, la capacidad de adaptación. Algo que todos poseemos y sin embargo no utilizamos adecuadamente.
Me parece muy interesante la comparación entre los dos colegios y cómo Marisa aprende en cuanto cambia de uno a otro con un poco de ayuda. Es el reflejo de que las cosas, con intención, se pueden conseguir.
Además, veo reflejado otro aspecto fundamental que es la influencia del entorno en nuestra actividad docente. Si llegamos a un centro en el que trabajan de determinada manera, es muy posible que mantengas esa forma y no intentes cambiar. Resulta más cómodo adaptarnos a lo que tenemos que cambiar y luchar por lo que realmente nos gustaría hacer.
He echado en falta alguna referencia más concreta de los textos que hemos leído. Por ejemplo, hablando más de las competencias tencológicas que desarrolló Marisa.