miércoles, 1 de octubre de 2014

Marisa. Una maestra TIC

A la salida del colegio, Isidoro (62 años), Marisa (70) y Petra (69) comentaban todo lo que estaban aprendiendo en el colegio de sus nietos. Se trataba del Colegio Virgen de la Cabeza, en Valdepeñas, que hacía 5 años había implantado un proyecto de Comunidad de Aprendizaje. Los tres amigos acudían diariamente a sus aulas para colaborar con los maestros de sus nietos y otros alumnos del centro.

- ¿Habéis visto las pizarras que utilizan hoy en día? ¡Hacen de todo! No logro entenderlas... - Comentaba Petra frunciendo el ceño.
Isidoro, que parecía un poco más enterado, le contestó:
- Se llaman Pizarras digitales interactivas. Mi nieto Jesús me ha enseñado hoy cómo funcionan.
- ¡Madre mía! Y pensar que cuando yo era maestra escribíamos en tablillas...- añadió Marisa -Lo peor de todo es que parece que estos profes no quieren ni oír hablar de ellas. Ayer leí un artículo, “La competencia digital de los docentes” y decía justamente eso, que “muchos de los profesionales de la educación no han desarrollado una actitud favorable hacia ella” (Núñez, Madrid, Mayorga, 2011). Seguro que tienen la tecnofobia esa... (Ortega, y Fuentes, 2003).

Siguieron hablando sobre el tema y los tres se mostraron muy interesados. Por ello, decidieron hacer algo al respecto. Fueron a visitar a Jesús, que cursaba 1º de la ESO, para que les pusiera al día de cómo empleaban sus profesores los recursos tecnológicos que tenían en las aulas.

Marisa se dio cuenta del escaso partido que le sacaban a estos recursos. Ella siempre había pensado que las tecnologías estaban revolucionando el mundo de la educación. Se imaginaba cómo habrían sido sus clases su hubiera tenido PDIs en el aula, ella que siempre se tuvo que adaptar a lo poco que tenía. Y sin embargo, llegó a la conclusión de que existía un gran desfase entre las elevadas expectativas y el cambio real que se había producido (Coll, 2009).

Esa misma tarde, Jesús y su abuelo pasaron horas hablando de todas las posibilidades que tenía la pizarra digital. Jesús, a pesar de que en su clase no le daban mucho uso, aprovechaba todos los ratos libres para trastear con ella y había aprendido mucho sobre su manejo.

- ¿Sabes abuelo? - le contaba a Isidoro - hoy he creado un juego con un programa que tiene mi profe en el ordenador. A mis amigos les ha encantado y nos hemos quedado jugando en el recreo. No sé por qué los profesores no la usan más, si la pizarra nueva es chulísima.

En ese momento, Isidoro recibió un correo en su smartphone “Marisa te ha enviado una invitación para unirte a facebook”. Con extrañeza guardó el móvil sin prestar mucha atención. Pero en seguida, una nueva vibración “Marisa te ha enviado una invitación para unirte a twitter”.

Entonces exclamó negando con la cabeza - ¡Ay esta Marisa! Creo que ya se le ha vuelto a meter un virus en el móvil, mira qué correos me manda...

Jesús, sin poder contener la risa, le explicó a su abuelo qué era aquello que le habían mandado y él, que no podía ser menos que su amiga, se abrió una cuenta en ambas redes con ayuda de su nieto.

Marisa se había quedado tan alucinada con el poco uso que se hacía de las TIC que se abrió cuenta en Facebook y Twitter con el fin de encontrar personas con su misma mentalidad. Creó enseguida una página en Facebook llamada “Abuelos tecnológicos” y comenzó a invitar a todos sus amigos de la tercera edad.

Grabó un vídeo expresando sus inquietudes y, en cuestión de días, se hizo viral en Internet. A la salida del colegio lo comentaban hasta los profesores de sus nietos. Y la nombraron “encargada de informática” de las clases de primaria.

Se dio cuenta de que todos los docentes del colegio usaban dispositivos en vida diaria. Tenían móviles, ordenadores...incluso el colegio estaba perfectamente dotado de pizarras digitales interactivas, portátiles, tablets...era un entorno ideal. El problema era que no las utilizaban de manera adecuada. Eran un claro ejemplo de que contar con recursos tecnológicos no es condición suficiente para elaborar buenas prácticas de enseñanza. “No tiene mucho sentido establecer una relación directa entre la incorporación de las TIC y los resultados del aprendizaje, ya que esta relación estará modulada por otro un amplio abanico de factores” (Coll, 2009).

Isidoro se unió a la lucha de Marisa y ambos comenzaron por poner carteles en las salas de profesores junto con el director, que estaba muy contento con su iniciativa. Pensaron que quizás así los docentes comenzarían a reflexionar sobre lo que estaban haciendo.

(Núñez, A., Mayorga, M., Madrid, D., 2011)


Observando a los profesores de sus nietos, Marisa y Petra, que, a pesar de no ser maestra había leído mucho sobre educación, se daban cuenta de lo bien formados que estaban. Sus metodologías eran muy completas y funcionaban de maravilla con los alumnos.

Desde que el colegio se convirtió en una comunidad de aprendizaje, los niños y niñas interactuaban entre ellos y con personas de fuera, de manera que aprendían unos de otros (Brunner). Además, el aprendizaje manipulativo que se promovía en el centro, así como la significatividad de la emseñanza (Ausubel) permitían un aprendizaje real y duradero.

Las dos amigas hablaron del tema también con los alumnos de secundaria, pues tenían interés en conocer el uso que hacían ellos de las tecnologías. Y, como imaginaban, únicamente usaban las redes sociales y “Google” para buscar información y hacer sus trabajos. Como mucho, se descargaban películas para ver en casa. Ahí encontraron uno de los fallos: la educación en las tic debería comenzar en los primeros cursos del colegio.

Esto les hizo recordar algo que leyeron en la revista Zer, “En vez de simplemente acumular información, la era actual demanda mujeres y hombre altamente competentes en la administración, creación y explotación del conocimiento” (Cobo, 2009). A Marisa le encantaba esta idea. Consideraba que tenía mucho sentido, pues, si el uso adecuado de las TIC es una capacidad necesaria para la vida, la escuela debería encargarse de ayudar a desarrollarla. “No es ético no formar a ciudadanos competentes en la sociedad que les tocará vivir, una sociedad totalmente digital” (G. Cabezas, 2014).

En aquel momento, Marisa fue realmente consciente de la necesidad de que los maestros fueran competentes en el uso de las tecnologías de la información y comunicación. Y, como ni ella ni sus dos inseparables amigos eran personas de quedarse con los brazos cruzados, volvieron a hablar con el director para proponer algo más que un par de carteles...

A la mañana siguiente el colegio estaba repleto de letreros, el twitter de twits y el facebook de mensajes e invitaciones:

Nuevo curso de formación para el profesorado. Adquiere las competencias necesarias en el uso de las TIC para enseñar. No te quedes atrás. RENUÉVATE.”

El curso comenzó con mucho éxito: el 80% de los docentes del centro estaban apuntados y asistieron a la sesión inicial. A Isidoro le dio pena que no se apuntaran más, pues era consciente de lo ilusionada y volcada que estaba Marisa con la causa, y sabía que le entristecería que ese 20% no sintieran necesidad de formarse. Aún así, la cosa comenzó mejor de lo esperado.

El primer día se abordarían los siguientes temas:



El resultado fue espectacular. Las personas encargadas de dar el curso, junto con los tres amigos, se dieron cuenta de todo el potencial que tienen los docentes de ese colegio. Tenían mucha ilusión por aprender y mejorar la calidad de sus prácticas docentes, lo cual favorecería la marcha de la formación. En unos días, consiguieron que todos fueran conscientes de la “necesidad de saber utilizar e incorporar adecuadamente las tic en las actividades de enseñanza-aprendizaje” (Tejada, 2009).

Uno de los profesores de Jesús propuso que crearan una especie de comunidad en Internet en la que pudieran compartir con otros todo aquello que estaban aprendiendo y de la misma manera aprender de otros profesores de todo el mundo. Para ello crearon un blog en que todos pudieran participar (haciendo uso de esas Web 2.0 que les habían enseñado), una página de Facebook común y el hashtag #educarcontics para twittear todo aquello que consideraran relevante.

Poco a poco crearon su propio PLE (Personal learning enviroment) y fijaron aquellas capacidades que deseaban adquirir. A través de Internet, seguirían formándose en el uso de las tic como recurso educativo.

Pero entonces, el profesor de tecnología, que era de ese 20% que no había asistido al curso, comenzó a criticar todo aquello que tres abuelos de alumnos habían montado.
- ¿No os dais cuenta de que para aprender tecnologías ya me tienen a mí? - preguntó con aires de superioridad – Meteos en vuestros asuntos y dejad de perder el tiempo.

Esto generó un mar de dudas entres los profesores del centro ¿tendría razón?. En la siguiente sesión de formación, tras un largo debate, llegaron a una conclusión clara:



Con ello querían hacer referencia a la idea de que los alumnos no sólo deben aprender a usar determinados programas, como hacían en las clases de tecnología, sino que deberían desarrollar habilidades que les permitieran resolver problemas con las tic, tanto en aquel momento como años después.

Una vez finalizado el curso, tenían claro que querían seguir formándose. Establecieron entre todos una lista de capacidades que consideraban imprescindibles para un docente y que ellos deseaban adquirir y las colgaron en el blog que habían creado para continuar con su aprendizaje desde el enfoque PLE.



Unos años más tarde, el colegió se convirtió en uno de los más reconocidos en toda España por sus buenas prácticas docentes en las que nunca faltaron las TIC. Los alumnos adquirieron grandes habilidades en el manejo de estas. Marisa estaba encantada y orgullosa de las grandes mejoras que habían causado. Desafortunadamente poco a poco dejó de acudir al colegio porque su salud no se lo permitía. Su último día, le hicieron una fiesta de despedida y ella les dejó este mensaje:

“No olvidéis que lo relevante debe ser siempre la educación, no lo tecnológico” (G, Cabezas. 2014)



BIBLIOGRAFÍA:

Cobo Romaní, J. (2009). El concepto de tecnologías de la información. Benchmarking sobre las definiciones de las TIC en la sociedad del conocimiento. En Zer, 14, pp. 295-318.

Coll, C. (2009). Los desafíos de las TIC para el cambio educativo (pp.113-127). Madrid, Fundación Santillana.

G, Cabezas, S. (2011), ICT in Education: New Horizons to Constructivism. Toronto: international Fundation Program.

Gallego, M., Gámiz, V., Gutiérrez, E. (2010), El futuro docente ante las competencias en el uso de las tecnologías de la información y comunicación para enseñar. En EDUTEC, 34.

Mayorga Fernández , M., Núñez Avilés, F., Madrid Vivar, D. (2011). La competencia digital de los docentes, formación y actualización en web 2.0. En Etic@anet, pp. 213-232.

Ortega, J.A. y Fuentes, J. (2003) La sociedad del conocimiento y la tecnofobia del colectivo docente: implicación desde la formación del profesorado. En Comunicación y Pedagogía, 189, pp. 63-68.

Tejada, J. (2009). Competencias docentes. Profesorado. Revista de Currículum y Formación de Profesorado, 13 (2), 1-15.

Youtube (2011). La competencia digital-Jordi Adell [Archivo de Video]. Obtenido de https://www.youtube.com/watch?v=tjC1LOC0r1g

Youtube (2011). Entornos personales de aprendizaje [Archivo de Video]. Obtenido de https://www.youtube.com/watch?v=K0sN5O2ir4M













1 comentario:

  1. Pilar enhorabuena por el trabajo que has hecho. he visto reflejados muchos aspectos que hemos leído en los documentos sobre el tema de las TIC. Me ha encantado como has integrado este tema en el cuento, como han sido unos abuelos, en este caso, los que se dan cuenta del mal uso que algunos colegios dan a las tecnologías, aun disponiendo de ellas.

    Muchas veces tiene que venir alguien de fuera para que nos demos cuenta de cómo actuamos y recibir un feed-back, bueno o malo, pero para tener una referencia sobre la que poder actuar a partir de ese momento. en este caso el feed-back que el colegio tuvo, por parte de Marisa, Isidoro y Petra, no fue bien recibido por parte de todos los docentes y es algo que pasa muy a menudo en los colegios: algunas personas piensan que tienen razón en lo que hacen y no cambian por nada del mundo, pero en realidad es necesario cambiar algunas cosas para seguir avanzando, como ha ocurrido en tu historia.

    Enhorabuena otra vez.

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